¿POR QUÉ NOS GUSTA THE WALKING DEAD?



-AVISO SPOILERS-

¿Por qué nos gusta The Walking Dead? Mucho más honda de lo que piensan los que la desprecian como "una de zombies" o un "fenómeno fan", pero con menos calidad de la que creen sus propios guionistas -a veces excesivamente pretenciosos- no deja de sorprenderme que una serie tan oscura tenga tantos seguidores. Esos que hacen mucho ruido con cada final -tramposo- de temporada, en el que un personaje más o menos importante muere por regla fija. Juego de Tronos -y George R. R. Martin- tienen mayor fama de mata-personajes, pero esta serie -y el cómic de Robert Kirkman- no se quedan atrás. Esta oscuridad, sin embargo, no tiene que ver únicamente con los decesos, las mutilaciones y las putadas que sufren los protagonistas en un mundo apocalíptico. La principal apuesta de la serie ha sido el progresivo envilecimiento de los "héroes" que, obligados a sobrevivir como sea, se han convertido en asesinos capaces de -casi- cualquier cosa. Esta evolución es obvia, sobre todo, en Rick Grimes (Andrew Licoln), el típico héroe positivo, expolicía, marido y padre de familia, al que conocimos siendo un auténtico buenazo. En las primeras temporadas de esta ficción, el principal conflicto era el enfrentamiento entre Rick y su mejor amigo, Shane (Jon Bernthal). No solo se enfrentaron por el amor de una mujer, sino que chocaron por una cuestión tan profunda como la necesidad de crear una nueva moral, más apropiada, para su nuevo y despiadado mundo. Mientras Rick se aferraba al orden antiguo -el nuestro- Shane defendía la necesidad de trascender ciertos tabúes para sobrevivir a toda costa. Matar para vivir otro día. Esta rivalidad acabó con la muerte de Shane a manos de Rick, y eso cambió la dinámica de la serie. A partir de ese momento, el expolicía comienza a cambiar paulatinamente -obligado por las circunstancias- hasta transformarse en un animal capaz de todo. Hasta convertirse en algo muy parecido a Shane.



Antes de comenzar la sexta temporada, los personajes principales de TWD eran ya máquinas de supervivencia capaces de superar todos los obstáculos y de cargarse a cualquiera. Entonces llegan a Alexandria. El choque es interesante. Nuestros protagonistas están curtidos en la supervivencia a la intemperie, mientras que los vecinos -y líderes- de Alexandria seguían siendo ciudadanos civilizados que han tenido la suerte de no sufrir el ataque de otros grupos humanos ni de zombies. No habrían sabido defenderse. El final de la quinta temporada convertía a Rick en un verdugo capaz de ejecutar a un maltratador: la pena de muerte en toda regla. Los espectadores -aparentemente- tragaron con esto sin mayor polémica en Internet. La nueva temporada proponía entonces que el uso de la fuerza convertía a Rick en un líder más apropiado para defender a Alexandria -de una amenaza externa- que los anteriores, cuyas virtudes eran la inteligencia, la sabiduría y una actitud pacífica. Poco a poco, Rick y su grupo -Carol (Melissa McBride) se ha convertido también en una mujer de armas tomar- se hacen con el control del pueblo. Se enfrentan a -literalmente- cientos de muertos vivientes y a grupos hostiles como los llamados Wolves. Pero una vez neutralizadas estas amenazas, comenzaron a sentirse relativamente seguros. La reaparición de Morgan (Lennie James) -un pacifista absoluto- sirve también para cuestionar los métodos expeditivos de Rick o Carol. Morgan es como una voz de la conciencia que les dice que hay otra vía. Así, poco a poco, los personajes fueron recuperando su humanidad. Desde hornear galletas, pasando por nuevos romances y hasta embarazos, la vida de los personajes de The Walking Dead parecía volver a lo que conocemos como bienestar.



Entonces apareció Negan. Interpretado por Jeffrey Dean Morgan, el personaje es el "cabrón" que le devuelve a los héroes la capacidad de tener miedo. Si el grupo protagonista había demostrado que nadie podía toserles, los hombres de Negan son verdaderamente malos, asesinos despiadados tan numerosos que parecen imposibles de vencer. Pocas ficciones televisivas han conseguido transmitir una sensación de amenaza tan palpable como los últimos episodios que hemos visto. Pero ¿Cuál es el mensaje? Los protagonistas, en cuanto han bajado la guardia, sufren todo tipo de muertes y desgracias. ¿Es una llamada de atención a la actitud pacífica y tolerante que entiendo yo como los valores deseables de cualquier sociedad? ¿Nos dice TWD que debemos estar preparados siempre para defendernos? Este planteamiento, y la introducción de elementos de la fe católica -el desarrollo del personaje del padre Gabriel (Seth Gilliam), el rosario de Carol, un personaje llamado "Jesús"- son los que más me hacen dudar del mensaje político de la serie. El polémico cliffhanger, en el que Negan utiliza a "Lucy" -un bate con alambre de espino- para matar a un personaje cuya identidad no descubriremos hasta la siguiente entrega, cierra una temporada que produce desasosiego y desesperanza en el espectador. ¿Por qué gusta tanto entonces The Walking Dead?

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