AGENT CARTER -TEMPORADA 1- SNAFU



SNAFU (17 DE FEBRERO DE 2015) -AVISO SPOILERS-

Resulta evidente que el conflicto principal de Agent Carter no es el enfrentamiento de los agentes de la SSR -precursora de S.H.I.E.L.D.- con la peligrosa Leviatán, sino las dificultades entre Peggy Carter (Hayley Atwell) y sus compañeros. Durante toda la serie, ella ha estado actuando por su cuenta ante la falta de fe de sus colegas y eso provoca ahora que sea percibida como una traidora. Este es, por cierto, uno de los temas recurrentes de la serie "hermana", Agentes de S.H.I.E.L.D. Además, esta trama sirve de vehículo para hablar del tema recurrente de esta ficción, el machismo: la mejor tapadera de Peggy es ser una mujer, porque resulta invisible para los hombres siempre que cumpla con sus pequeños deberes sin importancia.


Para complicar las cosas, tenemos al doctor Ivchenko (Ralph Brown) infiltrado en las SSR y malmetiendo. En un flashback, vemos al psiquiatra leyendo un ejemplar de Doctor Fausto (Christopher Marlowe,1604) lo que confirma al personaje como una versión del Doctor Faustus, un enemigo del Capitán América creado en 1967. En la serie, el villano funciona, si me permitís la referencia a un cómic de un género diferente, como el Detritus de Astérix, el Galo: La Cizaña (René Goscinny, Albert Uderzo, 1970).



El malvado doctor Ivchenko explota las debilidades de sus enemigos para derrotarles. En el caso del jefe Dooley (Shea Whigham) apunta hacia la culpa que siente por la desintegración de su familia, uno de los pilares de la sociedad estadounidense. Dooley, que ha estado ciego al valor de Carter y a la verdadera naturaleza de sus enemigos durante toda la serie, se reivindica con un último acto de valor al dar su vida suicidándose con una rudimentaria armadura -invención, obviamente, de Howard Stark (Dominic Cooper)- que por su mal funcionamiento acaba convirtiéndose en un chaleco bomba. 


Uno de los mejores momentos del episodio es la revelación de la peligrosa arma que han robado los agentes rusos: un peligroso gas que convierte a sus víctimas en salvajes sedientos de sangre. La idea de Ivchenko es que los estadounidenses se maten entre ellos mismos, como ocurrió en Finow. Una idea que recuerda al arma de destrucción masiva que utiliza el villano de Kingsman: Servicio Secreto.

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